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1. Definir la iluminación.
2. Definir la distribución del espacio con que se cuenta por medio de las masas -muebles, objetos y elementos decorativos- de
acuerdo a usos y necesidades, y teniendo presente la circulación, o sea el espacio que se ocupará para vías de acceso.
3. Seleccionar las texturas que vamos a utilizar en muebles, superficies y complementos. Entendemos por texturas a la calidad o aspecto físico de
cualquier material empleado en la decoración (ej. satinado, rugoso, mate, etc.)
4. Integrar todos estos principios buscando equilibrio por medio del ritmo -líneas, formas y
volúmenes- 5. Es importante decir que todos estos datos son el disparador para que usted pueda empezar a componer la idea. La decoración puede ser un caos si no
conocemos los mínimos detalles teóricos, conceptos y estrategias básicas. No se puede improvisar si se desea obtener resultados claros. Antes de
transgredir o dejarnos llevar por la pasión, necesitamos saber algunas cuestiones básicas que no podemos ni debemos dejar pasar.
Muchas personas saben o han aprendido que
ciertos colores ayudarán a modificar un espacio dando un efecto visual diferente, y que esto hace que que los colores cálidos (amarillos y
rojos), sirvan como estimulantes y generen sensación de cercanía.
Mientras que los colores fríos
(azules, verdes y violetas) son colores relajantes y generan sensación de distanciamiento.
En habitaciones grandes los colores cálidos y oscuros
ayudan a disminuir visualmente el espacio, en tanto los colores fríos y los tonos claros nos permiten agrandarlo.
Pero antes de que aprendamos más deducciones
prácticas que puede manejar un especialista, es importante que ahora tú misma conozcas algo más profundo acerca del significado del color para que
puedas elegir lo más adecuado para ti y tu familia y sobre todo lo más estético para ese espacio personal si se trata del hogar o público si
hablamos de tu negocio.
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