Los Pisos Flotantes
   
Por: Arq. Marcela Mitnik

Los pisos flotantes, llamados así precisamente por su forma de colocación, son una opción sencilla y práctica, de muy fácil instalación, y de uso inmediato (quizás su mejor virtud), ya que vienen listos para usar. No requieren ningún tratamiento posterior a  su instalación, ni pulido ni plastificado.

Se pueden colocar sobre cualquier tipo de superficie, siempre y cuando sea firme, seca, y estar bien nivelada.

Hasta admite un cierto grado de irregularidades, las que son compensadas por la manta de poliestireno de 2mm. que se coloca siempre como bajo piso.

 

Se pueden colocar sobre carpeta, mosaicos, cerámicas, maderas o vinilos. Como no se pueden colocar sobre alfombras hay que retirarlas primero, para colocarlos sobre las carpetas en forma directa.

       

 La mejor característica de estos pisos es el hecho de que se les deja una junta de dilatación en todo su perímetro, que hace que nunca se “levanten” las tablas por efecto del calor (como sí ocurre con los pisos pegados).

 

Encontramos en el mercado dos grandes grupos de pisos flotantes:

 

1) los laminados en madera y

2) los de melamina.

 

Los laminados en madera consisten en  tablas de HDF (High Density Board) enchapadas con una lámina superior y otra inferior (capa balanceadora) de madera natural, y una terminación de 9 capas de barniz cerámico de curado UV y óxido de aluminio, el cual le da una alta resistencia al desgaste.

 Estos pisos se encuentran disponibles con diferentes espesores, desde 7 a 12 mm. Y colores. También encontramos diversos tamaños de tablero, y en  algunos casos son repulibles ya que la parte laminada en madera tiene suficiente espesor como para admitir uno o dos pulidos.

Estos pisos conllevan un espectacular ahorro de madera ya que consumen 25 veces menos madera que los pisos macizos.

Los melamínios directamente están realizados en un material sintético en  el cual se imprime una foto de madera, y en general salvo algunos colores, su aspecto es bastante natural.

 El suelo donde se coloca deberá reunir los mismos requisitos que  para colocar un piso de madera, o sea que la carpeta no deberá tener una humedad superior al 10%, medida con higrómetro electrónico.

 
Las ventajas de estos pisos, además de su belleza natural, es que son también de muy buena resistencia a la abrasión. No es recomendable la colocación de estos pisos en lugares donde puedan ser afectados por humedad, como saunas, baños, cocinas y espacios semicubiertos.

 

Para la colocación es aconsejable colocar las tablas en el mismo sentido en el que entra la luz al ambiente, así como también hacer coincidir el largo de la tabla, en forma paralela al largo máximo del ambiente.

 

Otra ventaja importante: su limpieza es muy fácil: un trapo húmedo bien escurrido y listo. A su practicidad se añaden las virtudes de ser higiénicos  y antialérgicos ya que las lacas superficiales no desprenden aerosoles perjudiciales para la salud.

 

¿No crees que es una buena opción?

 


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