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La Semana Oficial de la Moda en México
llegó a su final el día viernes después de cuatro días de intensas actividades. Fashionistas, socialites, prensa y fotógrafos se
reunieron para ser sorprendidos con lo más destacado de la moda mexicana.
Como lo prometí, les contaré como fue la experiencia de acudir en esta
ocasión al FWM primavera-verano 2008. Fueron alrededor de 40 desfiles que empezaron desde medio día hasta antes de media noche.
Empezamos con las instalaciones, se dejo atrás el glamour de los hoteles para
hacerlo en Campo Marte, una propiedad federal donde se encuentra el núcleo más importante del Ejército mexicano. Sin embargo, las instalaciones
estuvieron al aire libre, lo que no ayudo mucho porque en esos días el frío se hizo sentir en gran potencia.
Hubo varios lounges, la mayoría de libre acceso y uno VIP. Pero algunos eran muy
reducidos y otros pasaron desapercibidos como el de accesoristas. Por vez primera se montó el showroom con las prendas de firmas como Etré, Sergio
Alcalá, Malafacha y Paola Hernández.
Un excelente acierto fue la impresión de Fashion Daily. Tres números que con
lo mejor de FWM que todo amante de la moda sabrá conservar.
El salón de desfiles era bastante espacioso y con la tradicional pasarela larga en
medio de los asientos, que permitía apreciar los detalles de cada prenda y accesorios.
A pesar de contar con gran número de diseñadores, a los organizadores les
falta entender que “menos es más”, fueron muy pocas las ideas vanguardistas y con sentido de la moda; hubo conceptos demasiado gastados que no
ofrecían nada nuevo — muchos diseños parecían ser extraídos de cualquier centro comercial.
Para mi gusto las colecciones que más destacaron fueron la de Claudia
Jiménez, Alexandre Herchcovitch, Lydia Lavyn, Guillermo León, Alejandro Carlín, Guillermo León, Cítrico, Tadeo Errasti, Malafacha,
Clara González, CF, Alesaandro Alviani, Trista, Héctor Terrones y Julia y Renata.
La producción de cada desfile fue bastante cool, desde música
electrónica y pop, hasta regional y folklórica. Quisiera destacar el desfile de Trista, que en lugar de utilizar música utilizo fragmentos
leídos del libro Noticias del imperio de Fernando del paso.
Hubo varios patrocinadores como conocidas marcas de tequila, endulzantes, relojes,
muñecas, medios impresos, artículos de belleza, autos y hasta toallas femeninas. Algo que muchos vieron poco cool al no contar con sponsors de alto
calibre como en diversas ocasiones. El patrocinador oficial fue la marca Sedal, que siguió bautizando al evento como Sedal Fashion Week
México.
Acerca de la organización tengo que quejarme de varios puntos. Hubo mal trato por
varios encargados de relaciones públicas a prensa y algunos invitados. En cuanto a prensa fueron muy selectivos en cuanto al acceso del desfile de Nicky
Hilton.
La impuntualidad no dejo de hacer presencia en todos los desfiles con retrasos de hasta
media hora. Mal coordinación de servicio de atención, lo cual provocó confusión entre los asistentes.
Celebridades. Varias, pero la que más llamó la atención fue Paulina
Rubio, la cual acudió al desfile de Herchcovitch y el día de clausura.
Aquí punto importante en cuanto a Nicky Hilton cuando presentó su
colección Nicholai. Quizás la pasarela más concurrida por el morbo de ver a la hermana de Paris Hilton. Se criticó mucho que al final de su
presentación sólo diera unos pasos y no caminara por toda la pasarela como los demás diseñadores.
En síntesis un buen evento, aunque como ya dije falta poner atención en
cuanto a la selección de diseñadores invitados, instalaciones y la organización del evento; lo que le otorga un poco de deterioramiento. A pesar
de recibir el apoyo del British Council en cuanto al asesoramiento de producción, es imprescindible que la Semana Oficial de la Moda resurja de los puntos malos
que tuvo en esta edición; pues es de las plataformas más importantes que representan la moda mexicana.
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