Andrés Henestrosa, hombre de tres siglos.

Ideas para regalar a Mamá


Por. Pedro Henestrosa

andres henestrosa

“La mujer simbolizada en la manzana es el único pan

Despojar a la manzana  de su condición maldita

y convertir su consumo en placer, es un regalo indefinible”

 

Un beso y una nalgada para las mujeres bellas

Escritor, poeta, ensayista, narrador, historiador, periodista y compositor Andrés Henestrosa, quien falleció a los 101 años la tarde del pasado 10 de enero en su casa ubicada en la Ciudad de México, se convirtió en el descenso más inesperado de los últimos tiempos.

La noticia recorrió y conmocionó en unos minutos a todo México y el extranjero. Se había perdido a un gran hombre ilustre que luchó por los ideales nacionales, (el único sobreviviente).

 Un hombre que había recorrido tres siglos, que vio los estragos del siglos XIX, vivió en el XX con ello la Revolución Mexicana, los avances tecnológicos y los cambios sociales del 68 hacía acá, el nacimiento de la televisión y el hombre en la luna. Murió en el siglo XXI el de la era posmoderna.

Un hombre que deslumbró la literatura haciendo de la génesis zapoteca un orgullo, un ser de gran estirpe que enalteció a la mujer y logró reconocer su papel en la sociedad.

Decía que las mujeres son las que mandan en el hogar, no es una cosa nueva la independencia de las mujeres, siempre han sido la fuerza; “los hombre trabajamos para ellas”. Una vez me dijo el maestro que las mujeres son el pilar de toda familia y que ellas son el orgullo y la belleza de la humanidad.

Quizá por ello la admiración a Griselda Álvarez, Juana de Asbaje, Rosario Castellanos e infinidades de mujeres con quien entabló excelentes amistades. Tal revelación nos lleva a entender por qué de ser Andrés Morales Henestrosa fue a cambiar a Henestrosa Morales, anteponiendo el apellido materno.

 Henestrosa también fue muy dependiente de su madre Doña Martina Henestrosa y por supuesto, de su esposa Alfa Ríos Henestrosa, aquella mujer oaxaqueña que aparece en algunos cuadros del reconocido pintor Raúl Anguiano.

Y también mujer que sirvió de modelo por sus vestimentas hermosas como el huipil para Frida Kalho, quien asombrada de la belleza de estas prendas debido a sus bordados decidió portar, prueba de ello son los cuadros retratada con ellos que le hizo su esposo Diego Rivera.

El cariño por las féminas no era una cosa extraña, yo mismo fui testigo, pues a pesar de su larga vida, jamás perdió su forma simpática y coqueta con las mujeres. Les contará una anécdota.

En el 2006 previo a su centenario, tuve la oportunidad de realizarle una entrevista para la revista universitaria In-Ocular y que ahora tomamos extraemos partes para esta publicación. Con su elegancia que lo distinguía, su porte de catrín, su rostro nunca marcado por el tiempo y su felicidad inherente.

Fueron los protagonistas, claro lo más polémico fue en el momento preciso que Estefanía Servín quien realizó una entrevistó a su hija Cibeles Henestrosa y directora de cámaras, Andrés le pidió un beso doble de esa hermosa mujer, quien lucía un vestido muy decoros para esa ocasión.

No me dejará mentir Roberto Gonzáles que así sucedió y quien me ayudo a realizar la entrevista a Henestrosa. Andrés siempre buscaba un momento oportuno para coquetear con las mueres, desde sus secretarias, enfermeras, colegas, pero jamás intento faltar al respeto, no he conocido una mujer ofendida por ello.

Él vivió y creció ante una sociedad libre que en Oaxaca en esa zona así persisten, cosa que no es conocida, sus usos y costumbres son a veces hasta más avanzadas que en la capital. A pesar de su coquetería siempre le fue fiel a su esposa antes y después de su muerte.

De la misma manera es el caso de la fotógrafa Blanca Charolett y la escritora Alejandra Reyes Haiducovich quien fue sorprendida con una mano en la nalga del maestro Henestrosa, situación que le causo un rubor inexplicable, en un concurso de literatura.

Andrés decía que la mujer es bella desde que nace, uno no puede evitar de tales encantos, ellas merecen un beso y por qué no, una nalgada, dando a entender que todas las mujeres sin excepción son bellas y más las mexicanas.

Recordemos a Don Andrés Henestrosa por siempre, un hombre considerado como el protagonista del siglo XX, admirado por las personas más reconocidas de México, el autor de las canciones más bellas como la Martiniana., Paulina, La llorona, Vida y muerte, La ixhuateca entre otras, el periodista que todo quisiéramos ser, y el tío abuelo que lo es todo para mi.

 

Semblanza, una muy peculiar

Un viernes 30 de noviembre de 1906, hace ya un siglo, nace Andrés Henestrosa, en Ixhuatán, Oaxaca; un pueblito en la región del istmo de Tehuantepec y que en palabras de él “Cabe en la palma de la mano, no pesa en los hombros, pero rebasa el corazón”, las calles terrosas del pueblo que cabe en la palma de la mano, miraron pasar la infancia soñadora de Andrés, de la mano materna de Martina Henestrosa.

Andrés es la conjunción y mezcla perfecta de los veneros que han nutrido su fecunda existencia; el que brota de la sangre india de su natal Oaxaca, Tierra de grandes hombres ilustres y el que nace más allá de los terrenos inmensos de agua y se transmite en la lengua de Castilla.

Idea y directriz de Don Andrés Henestrosa que lo ha guiado en sus afanes por conseguir para sí el calificativo de buen hombre y ciudadano, quizá sin darse cuenta de haber logrado eso y mucho más.

Henestrosa logra ser legislador enjundioso, periodista por antonomasia, es orador avasallante, exegeta de las letras mexicanas que él vislumbró como substracto de nacionalidad y de cultura propia que me atrevo a describir como portentosos los bellísimos relatos, canciones y ensayos, mismos que escribe y dice con palabras aladas, portadoras de honda significación y fulgurante belleza.

Un 28 de diciembre de 1922 descendía Andrés Henestrosa del tren en la estación de Buenavista. Al salir, puso su  maleta en el piso, se quitó el sombrero de palma y que pasó el antebrazo sobre la frente para secarse el sudor, observó con asombro el horizonte de edificios magníficos y elevadas montañas que lo recibían en la capital de la República, Andrés volvió a colocarse el sombrero, recogió su velíz y se echó a caminar, se acerco a varias personas para preguntarle cómo podía llegar a la calle de Tacuba, un hombre le dio razón, pero sus referencias no le fueron de gran ayuda. 

Empezó a caminar lentamente por la ciudad y al verse sin camino conocido rompió en llanto, por fortuna un hombre se le acercó y le ofreció ayuda para llegar a la calle de Tacuba número 28 donde vivía su amigo Benigno Jiménez, quien lo alojó durante unos días mientras duraba el poco dinero que llevaba.

Por alguna razón de la vida Andrés llegó a la casa del Coronel Genaro López, quien le dio posada temporalmente, hasta que Prisciliano Pineda, un paisano suyo; lo llamó para visitar a José Vasconcelos, entonces ministro de educación.

Vasconcelos le atiende y le sugiere  mandarlo a la Escuela normal de maestros, ya no tiene internado, le dice,  pero queda lavado de ropa y claro, instrucción, para que se haga maestro normalista. Es entonces cuando para Andrés  inicia la gran osadía de ser un hombre culto pero sin dejar y olvidar sus raíces que presume y porta con gran orgullo.

Andrés Henestrosa instituyó en el periodismo el oficio democrático y democratizador por excelencia: Informar y formar a la sociedad: ¡poderoso el hombre bien formado! ¡Soberano el pueblo mejor informado!  

Escritor acucioso, su periodismo artístico crea cuadros de costumbres, efemérides, ensayos de crítica política y científica, literaria y lingüística, recuerdos, fábulas y aún crónica social, condensados en una prosa personal y tersa que le ha merecido un lugar en la Academia Mexicana de la lengua en octubre de 1964. 

Ha sido distinguido con distintas preseas entra las que destacan: Medalla Benito Juárez 1993, Medalla Belisario Domínguez 1993, Medalla de Oro de Bellas Artes 2002, Medalla al mérito ciudadano “Eduardo Neri, legisladores 1913” 2003. Andrés Henestrosa, académico de una lengua que no su lengua materna. ¡Hazaña singular!

En cuanto a su vocación de educador,  Don Andrés Henestrosa fue maestro de lengua y literatura durante 40 años en la Universidad nacional Autónoma de México y en la Escuela Normal Superior, fortaleció en varias generaciones de profesores el amor a México. Así, nos hizo desentrañar el germen de lo mexicano, en los versos perfectos del más lúcido pensamiento de la América novohispana.

Miembro del Partido Revolucionario Institucional, del que ha tenido distintos nombres, el del progreso, el defensor de la independencia, de la libertad y la justicia, esa institución política que en palabras del Maestro “Uno es el partido; revolucionario, pero institucional; institucional y revolucionario el que da impulso, el que ha hecho y está haciendo a México.

Una la Revolución, uno su ideario, uno su himno; una la Constitución; una su bandera. Cambia de portaestandarte, no el estandarte; cambia el nombre, no el hombre. En la primera revolución, la de 1810, se llamó Miguel Hidalgo; en la del 1857, Benito Juárez; en la de 1910, Francisco I. Madero.” Sin duda hace referencia al partido de la nación mexicana, el de las causas ciudadanas.

En el umbral una nueva etapa de la historia de la nación. la obra de Henestrosa nos ratifica lo específico mexicano, desde donde habremos de asumir los retos de la apertura que no podemos, ni debemos postergar, pero que debemos preservar una identidad para reafirmarnos.

Andrés Henestrosa, es un hombre de faz fuerte, de tenacidad, ejemplo de sencillez y de ímpetu, de avidez por un México mejor, ejemplo de progreso y perseverancia, es un tesoro nacional viviente.

¡Henestrosa, es hombre de hierro, hombre de un siglo y que por su legado será recordado toda una eternidad!

 andres henestrosa

Fuente de la parte de: Semblanza, una muy peculiar.

Fragmentos de presentación de Adrián Henestrosa en el homenaje en vida a Andrés Henestrosa en las Instalaciones de la cede nacional del PRI, presidido por el Lic. Mariano Palacios Alcocer y el Lic. Adrián Guillermo Henestrosa Rueda, 2006.

Fuente de la parte: Un beso y una nalgada para las mujeres bellas

Una investigación hemerográfica de Pedro Henestrosa Rueda, complementada con una entrevista realizada en el 2007 al maestro Andrés Henestrosa y Cibeles Henestrosa hija del escritor en exclusiva para Vanitips y Testimonios de la escritora Alejandra Reyes Haiducovich.






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