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La
autoestima es una actitud hacia una misma. Supone nuestro
autoconocimiento y nuestra autopercepción, es decir, el
cómo nos vemos o percibimos a nosotras mismas y el cómo
me acepto y me relaciono con quienes me rodean.
La
pubertad es un momento especialmente importante, tanto en el desarrollo
de nuestra autoestima como en el de nuestra sexualidad, y va a ser muy
significativo el papel que nuestros familiares y amigos jueguen a la
hora de aceptar, reafirmar o despreciar esos cambios físicos que
nos asalten.
En
ese momento en que aparecen las primeras relaciones sexuales con una
misma y con los demás, el aprecio o desprecio que sintamos hacia
nuestro propio cuerpo va a influir dramáticamente en la
seguridad con la que entablemos y mantengamos relaciones sociales y/o sexuales y en la manera de acercarnos a esas otras personas que empiezan a surgir como nuestro objeto
de deseo.
La
no aceptación del propio cuerpo, puede afectarnos a muchas
mujeres, sobre todo cuando la imagen que vemos en el espejo no
concuerda con la imagen que los medios de comunicación o las
personas que nos rodean, nos han planteado como eróticamente
agradables y sensualmente exquisitas.
Ahora
viene la buena noticia, y es que si tu cuerpo no te permite sentirte
cómoda al momento de estar compartiendo la intimidad con otra
persona, primero revisa qué es lo que no te agrada, y pueden ser
unos kilos de más, un exceso de piel en algunas zonas o poca
tonificación, un cuerpo sin curvas, etc., segundo coteja esa
información con profesionales o especialistas, recuerda que es
importante no someterte tu misma a dietas o ejercicios sin
supervisión de una profesionista, esto para ver qué tanto
es real tu percepción o qué tanto es tu
imaginación; y tercero recuerda que eres valiosa y que la
sexualidad se conforma de sensualidad y de erotismo interno y el
cómo te proyectes y te muestres frente a esa persona que te
interesa seducir vale más que una medida perfecta, aquí
puedes auxiliarte de lencería sexy que te permita mostrar
seductoramente las partes que más te agradan de tu cuerpo y
disimular aquellas con las que no te sientes tan cómoda, y de
esta manera tu seguridad y por consiguiente tu autoestima se
verán reflejadas al momento de seducir.
Recuerda
que la sexualidad no es cuestión únicamente de genitales,
es cuestión de actitud, de cuerpos encontrándose, de
deseos, de contextos, de momentos, pero sobre todo de una pasarela de
intensiones que no solo se ven, sino se perciben y sobre todo seducen a
la otra persona sin ni siquiera ser visto.
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