|
En
la actualidad tenemos una vida muy agitada, todo lo que hacemos debe
estar listo para ayer, esto nos mantiene en una presión
constante y cuando los resultados no salen como esperábamos; nos
ponemos de mal humor y la mayor parte del tiempo perdemos el control, a
tal grado que le gritamos a nuestros compañeros de trabajo y
algunas veces hasta nuestros hijos pagan los platos rotos.
Tanto
hombres como mujeres pasamos este tipo de situaciones, la diferencia es
que los hombres manejan las emociones mejor que nosotras; pero
aún así al margen de esta realidad, hay otra paralela: la
discriminación de sexos, que lastimosamente aun existe en el
ámbito laboral… si un hombre pierde los estribos en el
trabajo, es catalogado como autoritario; pero si lo hace una mujer, se
verá como inestable emocionalmente.
Esta
es una de las mayores razones por la cual debemos aprender actuar con
cautela y no permitir que la situación se nos salga de las
manos, porque para nuestro infortunio la mayoría de nosotras
cuando tenemos un problema nos desahogamos llorando, un tremendo error
en el trabajo, sobre todo si estamos delante de nuestro jefe. Tenemos
un proyecto que entregar, algún reporte, etc. , y estamos
alcanzadas con el tiempo; no debemos sofocarnos, todo lo contrario es
cuando más serenas debemos estar, y para lograrlo tomemos cinco
minutos de ese poco tiempo que nos queda para levantarnos del
escritorio; mirar o pensar algo relajante ya sea una cascada o imaginar
que estas a la orilla de la playa con las olas golpeando tus pies,
realiza esta pequeña actividad, te hará sentir
mucho mejor y verás que al retomar la faena tienes más
energía y mejores ideas para terminar tu trabajo.
POR. DIANA MOREIRA
|