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Mujer emprendedora ¿Tecnofobia?
Nunca más, tu miedo volverá a aparecer
Por. Pedro Henestrosa Rueda
Decía un sociólogo famoso que el mundo es tan complejo que debe dividirse en pequeñas proporciones, pero jamás separarlas del todo, porque cada parte se complementa una a la otra.
Es como tener un delicioso postre de banana split, aquellos que disfrutamos comerlo por partes, primero saboreamos cada sabor de helado, el chantilly, la parte crujiente de la galleta y al final el platanito. Cada uno es un gozo, pero si falta un ingrediente deja ser lo que es.
Según esto, ya entrando en materia, lo que conocemos son cosas indispensables para la construcción de nuestro mundo eficaz, tangible y racional, pero al mismo tiempo metafísico. Los valores y el arte son componentes de la ciencia motora para la humanidad.
Digamos que la ciencia es como un término utilizado para vislumbrar a un discernimiento, y esta en la búsqueda de soluciones y de lograr la divulgación de los mismos.
Hoy los conocimientos logran ser tan amplios que podríamos aseverar que son infinitos, no por causa ilógica nos llaman sociedad de la información o del conocimiento, tan así que por ejemplo, en este momento estás viendo este artículo en la página de Vanitips.
Pero si nos ponemos a pesar cómo se ha logrado conocer lo que hasta hoy se conoce, talvez sería casi imposible, y es casi por una situación tan simple como el uso de herramientas basados en la investigación y se propaga a través de la tecnología. Esta ultima bastante controversial y necesaria para el desarrollo, pero cambiante cada segundo.
Las nuevas generaciones de personas han estado expuestas a tales cambios y exitosamente alguna se han incorporado a estas dinámicas, sin embargo, hay muchos quienes no y eso si es un problema grave, el panorama ya es duro y se avecina uno totalmente distinto.
El ignorar el uso, así como la existencia de nuevas tecnologías, que lejos de ayudar a la humanidad hacen la vida más cómoda y facilitan la comunicación, son factores directos que entorpecen la circulación de estas nuevas formas de producir la información y el conocimiento.
Desafortunadamente esto no queda solo ahí, este desconocimiento produce un fenómeno extraño en las personas, es decir, no quieren estar expuestas a la tecnología por la sencilla razón de ser violentados por ésta. De tal forma se generan miedos a la tecnología y se traduce como la tecnofobia.
Y sinceramente no se puede culpar a nadie, por ejemplo, existen algunos otros mecanismos cómo el de la caja de electricidad, la estufa, el horno de microondas, el refrigerador y hasta el proceso de elaborar un exquisito platillo que resultan tan sensibles que si falla algún punto podría ser una mala administración del quehacer del hogar, una comida desagradable o hasta perder el matrimonio.
Pero esto sucede porque existe una verdadera interacción entre ese objeto y tú. Sin embargo, en la tecnología, específicamente en la computadora no suele suceder así. La interacción es ficticia, no existe, es un mecanismo bastante sencillo el cual se necesita obviamente de instrucciones. Talvez con esta pequeña información podría mermar un poco la tecnofobia que es muy común con este dispositivo.
Si hacemos memoria encontraríamos que ya varios trámites como el pago de tenencias o servicios públicos como la luz y el teléfono deben ser liquidados vía Internet. Entonces nos damos cuenta que la tecnología ya esta y debemos afrontar a utilizar y perder los miedos.
Por eso la tarea de los comunicólogos estriba en facilitar la utilización de éstos, haciendo un compendio de formas e instrucciones para lograr un fácil manejo y así poco a poco hacer que todos sean participes. Es el caso de Vanitips que busca mujeres emprendedoras listas y con motivaciones de romper esquemas del miedo a la tecnología.
También apoyándose de campañas publicitarias. De alguna manera esto es algo que se volverá cada vez mas cotidiano, por lo que es necesario aprender pero con técnicas especializadas.
Esa es una tarea fundamental de Vanitips el entender a su público y bellas mujeres que son nuestra privilegiada audiencia. Finalmente el uso de la tecnología no hace ningún daño, por lo que si podríamos temer, es pensar en que nosotros controlamos a la tecnología o es ella quien nos controla.
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